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HISTORIA DE LA CASA DE GALICIA EN GUIPÚZCOA
Tras
el final de la guerra civil comienza poco a poco a normalizarse la vida
social de nuestra entidad. La emigración masiva que se produce en la
postguerra y posteriormente en la década de los sesenta, nutre con
savia nueva nuestra institución, hasta alcanzar el nuevo siglo.
Hoy,
en los albores del siglo XXI Galicia ha cambiado, navega a favor de los
vientos del progreso, se ha desarrollado, propiciando una redistribución
más justa de su riqueza y una mayor atención a las necesidades
sociales de sus paisanos. En estos momentos Galicia ya no es tierra de
emigrantes sino que es tierra de acogida.
Pero
esos vientos de cambio que sopla en Galicia no soplan aún a sus Centros
esparcidos por el mundo. Anclados en viejas nostalgias van envejeciendo,
sin nuevas olas de emigrantes que renueve su espíritu ni una nueva
generación que rejuvenezca sus anquilosados músculos. Hoy los Centros
Gallegos sobreviven nutriéndose de hijos y nietos de gallegos, hombres
y mujeres que aún profesan amor por la tierra y la cultura de sus
ancestros, pero que no sienten, porque no han nacido entre las brumas mágicas
de Galicia, la morriña que padecieron sus padres o abuelos.
La
CASA DE GALICIA EN GUIPÚZCOA concibe que el futuro de los Centros
Gallegos ya no puede asentarse en juegos florales y danzas folclóricas
que acunen las morriñas al son de la gaita. El futuro de los Centros
Gallegos está, a nuestro entender, en ser Embajadas Culturales de
Galicia, en la doble vertiente de mostrar Galicia en la tierra que nos
acogió y en mostrar la tierra que nos acogió a los viajeros gallegos
que llegan a visitarla y de paso, aportar nuestra vivencia de emigrantes
en defensa del mestizaje cultural y humano que nos enriquezca a nosotros
y enriquezca a quienes nos acogieron. Dicho con palabras del parlamento
gallego: “En la interacción cultural, como vehículo de integración
en la sociedad de acogida”. La nueva Junta Directiva de la Casa de Galicia en Guipúzcoa, liderada por su nuevo Presidente D. José Carlos Cardesín comienza un lento pero persistente cambio que acomode nuestra Institución a los nuevos tiempos.
Manifestando
nuestra vocación de un paulatino cambio sin rupturas, potenciar el
trabajo en equipo liderado por el Presidente, desterrar los perniciosos
personalismos que tanto dañan la convivencia, abrir las puertas de
nuestra Entidad a la sociedad de acogida y basar nuestro trabajo en tres
pilares fundamentales de lo que entendemos debe y puede ser nuestra
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Actualizada el 05.11.04 |